martes, 13 de octubre de 2015

SEGUNDA OPINIÓN

 
Me llamaron de Atención al Paciente. Una mujer quería una cita conmigo para una segunda opinión. Respondí lo que ya sabían: no tengo asignada consulta de ningún tipo; no paso consulta. Sí, sí, y se lo habían trasmitido. La paciente insistía. Quería una segunda opinión. Conmigo. Acepté hablar en mi despacho. Les di una fecha, una hora y conocí a Joana.

Joana es menuda, seria, formal. Ojos de mirar fijo bajo unas cejas casi inexistentes; labios pálidos, cortados, que debieron ser rojos y vigorosos. El pañuelo de colores, cubriendo su cabeza, es una hermosa forma de tapar los efectos de la quimioterapia. (¿De qué color será su pelo?). A su lado su pareja, un hombre grande, fuerte, casi masivo por comparación. Me presenté y ambos me dieron la mano. Ella murmuro un saludo convencional. El apenas movió la mandíbula. Se sentaron con rigidez.

Joana comenzó a extender sobre mí mesa documentos médicos pero, apoyando su mano sobre ellos, dijo: -Si quiere, le cuento la historia yo-. Asentí y espere los segundos que precisó para encontrar las primeras palabras.

-Soy profesora de español en Lisboa. Vivimos allí. Tengo 29 años. Hace año y medio me quedé embarazada-.

Explicó lo deseado que era el embarazo, la alegría de contarlo a familia y amigos. Las felicitaciones, las enhorabuenas. Describió el desconcierto de aquella mañana en clase, cuando noto que algo se escurría por su pierna y en el baño del colegio comprobó que era sangre.

-Salí corriendo para el hospital. Cuando me reconocieron, dijeron que dentro de la matriz no se veía embrión. Que se veía una masa.-

Había que hacer un raspado para vaciar el útero y analizar qué era aquello. Joana recogió su informe y se marchó a otro hospital. Y luego otro. Y después un cuarto centro, privado. Todos dijeron lo mismo. Agregando unas palabras nuevas: mola, gestación molar. Una degeneración del embarazo. Un tejido, que debería haber sido una placenta normal, trasformado en algo de crecimiento anárquico, dañino.

-Yo no había oído eso en mi vida, no sabía lo que era, pero todos coincidían. No había feto. Hacía falta un legrado. Volví a mi hospital. Me hicieron análisis de Beta-HCG, que estaba altísima, una radiografía de pecho y al día siguiente fui a quirófano-.

Un legrado, dos, tres... El tiempo pasaba y el control no era bueno. La beta, la hormona del embarazo, persistía elevada. Tras un descenso inicial, se mantenía tozudamente estable. Se negaba a desaparecer de su sangre.
El estudio de los tejidos había sido concluyente. Era una mola completa. Y por los datos de la ecografía, de los análisis… era de riesgo.

“Todo por mi culpa”, susurró el hombre. Culpa. Culpa que le embargaba y le mantenía en aquella actitud tensa, cabeza gacha, sin hablar, sin mirar. Cerrado. Habría buscado en Internet. Habría leído que los genes de una mola son de origen paterno. Culpa.
Joana no replicó. Esa conversación, era evidente, ya la habían mantenido. Siguió hablando solo para mí. Se le hizo una cuarta intervención, una histeroscopia. Tras aquello empezó a sangrar. No mucho, pero constante. La transfundieron. Esperaron dos días. Repitieron la beta. No solo no había disminuido, si no que había aumentado. Seguía sangrando. Prepararon otra transfusión.

-La cara del doctor que vino a hablar conmigo ya avecinaba lo que iba a proponer. La histerectomía. Me negué. No podían quitarme el útero. Era mío. ¡Yo no tengo hijos!-.

El medico explicó, razonó, insistió. En ese momento un chorro de sangre empapó la cama.

-Mi marido, a mi lado, miraba horrorizado. El médico llamó y dio diversas órdenes. Dije que sí, claro, ¿qué podía decir? Me quitaron la matriz, las trompas y el ovario derecho. Me dejaron el izquierdo. Desde entonces pienso mucho en “Mi pie izquierdo”, ya sabe, esa película sobre un pintor, con parálisis cerebral, que solo puede mover el pie izquierdo y cómo logra pintar y escribir con él-.

Cuando le dieron el resultado, tras analizar el útero, se confirmaron los pronósticos. Tenía una enfermedad molar persistente, de alto riesgo, y necesitaba quimioterapia. La beta seguía circulando por su sangre. En algún lugar habían anidado algunas células de la mola. No, no era un cáncer. Pero se comportaba como tal. Entendió todo. Aceptó todo.

-Han sido 10 meses de quimioterapia. Y luego el seguimiento. Análisis tras análisis, temiendo todo el tiempo que reapareciese la enfermedad-.

Meses de dolor, de pánico, de angustia. Hasta que la oncóloga consideró que la beta era negativa de verdad. Negativa de modo estable. Tendría que seguir revisiones, pero estaba curada.

-El mismo día que me dijo eso, pedí cita con un ginecólogo. Desde entonces he visitado tres en Portugal y dos en España. Usted es el sexto-.

La miré desconcertado. Era evidente que conocía su historia, su enfermedad. La narración era pormenorizada. Conocía el riesgo vital que había corrido. Ya tenía segundas opiniones. ¿Qué quería de mí?

-Sigo buscando otra opinión-. Acentuó su mirada. -Hasta ahora todos los médicos me han dicho lo mismo, que no puedo tener hijos. Yo quiero tener hijos, doctor. Yo quiero-.

No había elevado la voz, no cambió nada el tono de sus palabras,  pero fue una afirmación rotunda.
Sus ojos casi me taladran esperando mi respuesta.
Sus manos, que durante la narración de lo vivido habían revoloteado por la mesa, mostrando informes, fotos de ecografía, analíticas,… se quedaron quietas, apretadas, convertidas en dos nudos tensos, duros, blancos.

-Dicen que no puedo tener hijos. ¿Es verdad? ¿No puedo?-

Negué con la cabeza.

--No, no es verdad. Que no tenga útero no quiere decir que no pueda tener hijos ni ser madre. Si puede. Si se puede--.

El dolor que la habitaba pareció romperse. Sus manos recobraron color y buscaron las mías. Apretó. Unas lágrimas mojaron la mesa.
 
--Vamos a hablar de reproducción asistida, de gestación por sustitución-- dije.

Entonces una sonrisa llenó su cara. El aire estático que la había envuelto todo el tiempo comenzó a moverse, a circular, se hizo liviano. Algún dique se resquebrajó. En ambos.

-Hablemos- dijo.
-Hablemos-.


lunes, 3 de agosto de 2015

REFLEXIONANDO


El pasado día 30 de junio se publicaba en eldiario.es un artículo de doña Alicia Miyares, titulado Vientres de alquiler: consecuencias éticas y jurídicas. En él se realizan una seria de reflexiones sobre las que quisiera, a mi vez, razonar desde la óptica de quien es padre gracias a la Gestación por Sustitución (GS).

Comienza la profesora Miyares manifestando que “En los últimos meses las personas favorables a la, eufemísticamente, denominada "gestación subrogada" expresaban, a través de los medios de comunicación, que era urgente abrir un debate sobre esta práctica. La campaña "NoSomosVasijas" se ajusta, pues, a ese petición de debate”.


Sorprendente afirmación, toda vez que el Manifiesto de las Vasijas “se suma a la campaña internacional 'Stop Surrogacy Now' que aspira a crear una Convención mundial que la prohíba”, según declaraciones de la propia señora Miyares, publicadas en prensa hace unas semanas. Ignoro en qué momento la RAE ha incluido, entre las acepciones del verbo prohibir, la de “abrir un debate”, pues mal se conjuga una con otra concepción. Cierto es que hay controversia, sobre todo en relación a los derechos. De las personas en general, de las mujeres en particular y sobre quién debe tutelarlos permitiendo, o no, su ejercicio.

En cuanto a la denominación, no es un eufemismo. La Ley de reproducción humana asistida de 2006 la llama gestación por sustitución. Ese, o gestación subrogada, es el nombre que recibe por parte de sociedades científicas o legislaciones internacionales. Que se prefiera usar otra calificación, vejatoria para los niños nacidos por esta técnica reproductiva, entra dentro del campo de la libertad de expresión, pero no se nos acuse de eufemismo cuando usamos el nombre que la ley española le daba ya en 1988.

Habla la profesora de “los defensores del alquiler de úteros”. Desde las Asociaciones se defiende una técnica médica, que no alquiler, de la que existen varias guías de buena praxis. Porque “no todo vale”. En esas guías es posible encontrar características para aceptar o rechazar tanto a padres de intención como a mujeres, que no úteros, que desean gestar para otros. Una lectura muy recomendable. Dicho esto, aplicar el término alquiler, como lo hace, en una causa global, supone falta de respeto a las familias, a los niños y a las mujeres que han donado su capacidad gestacional. Juzgarlas llamándolas vendidas o alquiladas (¡vasijas!) no parece una forma ética de defender la dignidad femenina.
Nos oponemos a todo tipo de explotación del ser humano. La mujer (y el hombre) nunca puede ser alquilada, ni vendida, ni troceada. Usted, señora Miyares, ha generalizado, en un proceso totalitarista y, sin parar en miramiento alguno, ataca a familias y personas de las que nada sabe, a las que no conoce, a las que ni siquiera se ha planteado conocer antes de liberar su andanada verbal.
Ni lo hemos defendido ni lo defendemos. No.


Considera que “De ahí que sea más fructífero para dirimir y debatir sobre la "gestación subrogada" evaluar sus consecuencias éticas y jurídicas que no abordarla desde el limitado marco de la experiencia individual, las vivencias o los deseos”. Y… para que el debate sea fructífero, ¿prohibimos la técnica? Curiosa forma de “fructificar”. Son las experiencias y vivencias personales las que modulan el futuro. Las personas que sueñan modifican el entorno, permitiendo su crecimiento y desarrollo. Qué habría sido del mundo sin la experiencia individual, las vivencias o los deseos de Florence Nightingale, Hipatia de Alejandría, Clara Campoamor, Olympe de Gouges, Carla Antonelli,… Sin los millones de mujeres anónimas que, día tras día, se levantan y encaran la vida defendiendo sus derechos desde su limitado marco y es su experiencia individual, las vivencias o los deseos que las animan lo que hace que la igualdad sea algo por lo que vale la pena respirar.

“¿Puede ser objeto de contrato el útero de la mujer y la criatura que nace? Creemos que no, porque no es posible evitar la mercantilización…”
¿Por qué no es posible evitar la mercantilización? Se realiza esa afirmación sin aportar más datos objetivos que asegurar “No es posible sostener que haya un tipo de contrato del alquiler de úteros "altruista" porque si así fuera no habría agencias de intermediación lucrándose, abogados de despachos especializados beneficiándose, etc....”. En adopción internacional hay psicólogos, asistentes sociales, abogados especializados, agencias, jueces, etc., que tienen la mala costumbre de cobrar por sus servicios (el vicio de querer comer, que no tiene cura). De aplicar su razonamiento, habría que concluir que no es posible el contrato de adopción altruista. ¿La adopción es un mercadeo y supone compraventa de niños? o ¿Le parece mal que los profesionales que trabajan en reproducción perciban un salario?
Que su convencimiento sea que la mujer carece de inteligencia y generosidad suficientes para donar capacidades reproductivas es, simplemente, su consideración personal, no dogma de fe.


“¿Puede la "generosidad" de la gestante altruista poner en riesgo los derechos reproductivos del conjunto de las mujeres a través de los cuales se reconoce la filiación y custodia legal de los hijos/as que nacen de la mujer que gesta? Evidentemente no”. 
¿Poner en riesgo? ¿Legislando adecuadamente? El sexo permanece inmutable, desde hace siglos, en demasiadas regiones del globo y cualquier orientación “mutada” se castiga con cárcel o muerte. No hace mucho las calles se llenaban de una marea de gente reclamando que no mutase el matrimonio y continuase, como siempre, realizándose entre hombre y mujer.
Ahora toca el turno de la inmutabilidad a la filiación materna. Hemos modificado el concepto de padre, de matrimonio, de familia. La comunidad ha progresado, pero hay quien pervive en la Roma del "mater semper certa est". Parece que se tuviese miedo a dañar algún baluarte del imperio, a poner en riesgo la tradición judeo-romano-cristiana. La rueda del tiempo ha girado, inadvertida para quienes siguen creyendo que "no hay nada más espeso que la sangre" o que "gestar hace una madre", olvidando a los recién nacidos arrojados a contenedores de basura por "su madre".

En España se reconoce la filiación intencional. Se han cambiado leyes y realizado revisiones, jurídicas y éticas, porque la sociedad ya no es la misma. Esas consecuencias éticas y jurídicas a las que alude ya se han vivenciado en otros temas. Desde la revolución sexual la vida ha evolucionado y madre no tiene, necesariamente, que ser la que pare, como no tiene que ser la que ovula, como no tiene que ser la que no desea el embarazo. Mal sistema jurídico es aquel que no incorpora los cambios sociales y permanece inmóvil, olvidado de las personas, dormido en tiempos y laureles pasados.

“Y esta cuestión nos lleva a la siguiente ¿Por qué si una madre natural no puede dar su asentimiento para que lo adopte un particular se permite, sin embargo, cuando se contrata un útero?” Perdone pero, en medicina reproductiva, la filiación se establece de modo previo a cualquier técnica. Así se contempla en la ley española, aprobada por un Gobierno con él que usted trabajó. Lo contrario supondría vulnerar el interés superior del menor. En reproducción asistida no es aceptable que un niño nazca y no se tenga claro quiénes son sus padres. Aquí no hay adopción. Uno es madre/padre de sus hijos, aún sin lazo biológico. Repito, en España se reconoce la filiación intencional y no se adopta a los hijos propios.

“¿Por qué es más legítimo el deseo de ser padre biológico que el deseo sobrevenido de quedarse para sí el hijo que una mujer ha gestado y alumbrado?”. De nuevo no parece ser la experiencia, si no la ideología, la matriz de sus palabras. El mundo (las personas) ya ha redefinido los vínculos genealógicos. Ignoro quién de nosotros es el progenitor biológico de MI hijo. Me da igual, exactamente igual. A fuer de ser pesado, hablamos de filiación intencional. La biología es secundaria.
En cuanto al deseo sobrevenido de quedarse el “hijo”… ¿Cuántas mujeres que decidiesen ser madres solas, por ejemplo, aceptarían el deseo sobrevenido del donante de semen de quedarse con el hijo nacido tras su donación? ¿el deseo de tomarse un tiempo de reflexión para ver si ejerce derechos sobre el niño? ¿el deseo de pensar a nombre de qué madre y qué padre se inscribe al menor en el registro civil?

Prosigue su exposición con una referencia habitual: el arrepentimiento. “las madres gestantes arrepentidas y firmantes de la campaña internacional "Parar la subrogación Ya" a las que nadie da respuesta y por lo que parece carecen de derecho alguno”. Que se sepa, y creo es opinión muy consensuada, no hay decisión humana de la que no existan arrepentidos. Desde el matrimonio al sacerdocio, desde la profesión a la confesión religiosa, desde la corrupción política a la compra del coche. En todas las actividades humanas se da la rectificación. Pero, inferir de esos casos, que hay que prohibir la materia causante del arrepentimiento, es ir más allá de cualquier lógica o raciocinio medianamente serio. ¿Prohibimos el matrimonio por los que se divorcian? ¿O el divorcio, por los que vuelven a casarse…?
La autonomía femenina (al igual que la masculina) no puede ser activada/desactivada según convenga a nuestros intereses. Y sí, sí, incluye el derecho a equivocarse. Porque es humano hacerlo. Lo que no supone que los errores personales deban transformarse en errores sociales o legales.


Nadie, en su sano juicio, plantearía la prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo por el hecho de que existan, todos los días, mujeres que se arrepienten de haber abortado. ¿O ahora resulta que para el aborto el arrepentimiento no tiene valor, pero en la gestación subrogada es viga maestra y tótem sacro? Si se quieren páginas Web y recogidas de firmas basta con escribir “aborto y arrepentimiento” en nuestro buscador preferido. Se hallará material más que suficiente para proclamar a los cuatro vientos que hay que ilegalizar la interrupción voluntaria del embarazo. ¿Sí?
No, claro que no.

“garantizando los derechos de todas y no sólo de aquellas que pueden hacer uso de su libertad individual, pero que nunca se preguntan por las consecuencias para el resto de las mujeres. Ganar libertad también significa utilizar bien esa libertad”. Son incontables las mujeres que han escuchado que podían provocar daño a su entorno, a su círculo, a sus pares. Desde los pantalones de George Sand al autobús de Rosa Parks, esas palabras se han proferido para tratar de proteger a la sociedad del perjuicio que algunas visionarias podían hacer.
Permita que le cuente una anécdota. No hace tanto tiempo que, en España, ser médico era una profesión netamente masculina. Las mujeres que accedían a las facultades de medicina, antes de los años 80, tenían que vencer no pocos obstáculos, incluidos familiares, sociales y religiosos. Sus ganas y su lucha eran innegables. El día previo al estudio anatómico del aparato reproductor masculino, el profesor informó a las “señoritas estudiantes” que no hacía falta que acudiesen a dicha clase, pues tal conocimiento no era de su interés. Pese a ese dato, asistieron dos chicas. A la mañana siguiente, el resto de sus compañeras les reprochó su asistencia y una en concreto les echó en cara el daño que hacían a todas, las actuales y las por venir, al dar imagen de estudiar más por vicio que por vocación. Y es que las hay que nunca se preguntan por las consecuencias para el resto de las mujeres.

Negarle a la mujer la capacidad de decidir, de modo consciente y razonable, sobre su propia vida es otra forma de patriarcado, el matriarcal. Ganar libertad también significa utilizar bien esa libertad.
Si nos dejan. 

Desde el manifiesto de las vasijas se pretende demonizar, perseguir y llegar a impedir la gestación por sustitución. Las familias creadas a su través buscamos un espacio donde, quien quiera, pueda colaborar con otros para ayudarles en la construcción de su proyecto familiar. La ley sobre el matrimonio no obliga a casarse a nadie ni con nadie, permite que cada cual realice su vida de pareja como desee. La ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo no obliga a abortar, respeta la decisión que sobre un embarazo pueda tomar la mujer. La ley sobre gestación por sustitución no obligará a nadie a donar o aceptar la capacidad de gestar, permitirá que la intencionalidad en la reproducción se reconozca como derecho de todas las partes. El debate debe construir esa regulación, no ser la tumba para las mujeres y las familias que deseen recorrer juntas un camino propio.

Pedro Fuentes Castro

domingo, 5 de julio de 2015

Las Damas Victorianas



Rara vez los fenómenos, naturales o sociológicos, suceden de modo aislado. Por ello, nada tiene de extraño que en la Francia de “la liberté” prospere “La Manif pour tous” y se persiga a los padres homosexuales (por el bien de los menores, ¡cómo no!); que en Dinamarca la derecha mas demagógica se haya hecho con el poder, aupada por un partido antiinmigración (por el bien de los daneses, ¡claro que sí!); que en Marruecos, en la playa de Agadir, un grupo de personas insulten y obliguen a vestirse a una mujer, en bikini, al estar en Ramadán (por el bien de las almas, ¡faltaría mas!) y que en España un grupo de “liberadoras” haya edificado un manifiesto para proscribir la Gestación por Sustitución (por el bien de las mujeres, ¡ora pro nobis!).


Los colectivos afectados siempre son los mismos: mujeres, homosexuales, emigrantes, niños… Todo por un interés superior, que solo los organizadores de vidas ajenas están llamados a discernir. Es conocido que el común de los mortales poseemos una inteligencia limitada. Causa suficiente para que no apreciemos, como se debe, los desvelos que este grupo de damas victorianas, volcadas en iluminarnos y mostrar el manejo adecuado de la autonomía de los demás.
Decirle a la mujer lo que puede o no hacer ha sido una constante de los siglos. De la tutela total, se ha pasado a polarizar las controversias en el útero. La capacidad para disponer qué hace con su útero ha caldeado debates y dividido sociedades. Nada nuevo hay en que un grupo de poder, receloso de perder su hegemonía, lance soflamas contra la capacidad de decisión femenina. Por contra, si resulta llamativo el trastorno conceptual y la velocidad de vértigo con que ahora se mutan los criterios. Actitud esquizoide que considera pecado la decisión de gestar, como ayuda a otrxs, y derecho la decisión de abortar, por las razones que sean. El mismo órgano, en la misma mujer y con la misma función, genera una u otra valoración. La foto fija resultante es nítida: “cállate, tonta, que ya te digo yo lo que  tienes que hacer”.
Un recorte de libertades que se ha pretendido encubrir con el traje de la opresión femenina. Pero, dado que las tesis son bastante cuestionables, se ha acabado recurriendo a lo fácil: el insulto. A ellas y ellos. Para defender a la mujer empiezan por llamarla “vasija”; cabe deducir que ellos, nuestros hijos, son unos “hijos de vasija”. Jamás, a ninguna o ninguno de los que hemos sido padres/madres a través de gestación subrogada se nos habría pasado por la cabeza llamar, mucho menos considerar, “vasija” a la mujer que ha ayudado a que naciese nuestro hijo. Jamás. En cambio estas damas no han dejado títere con cabeza a la hora de insultar, humillar y vejar. Que, para eso, ellas son instruidas, leídas y han visto videos con relatos escalofriantes, sentadas en su sofá chester, mientras toman alguna infusión acompañada de finas pastas de té.
Las élites siempre han temido perder privilegios. La progre burguesía intelectual no es una excepción y, con tal de mantener sus cuotas de dominio político y social, es capaz de conculcar cualquier principio, incluido el de autonomía femenina. Se clama  por el derecho a decidir de la mujer… siempre y cuándo sea sobre lo que quieren que decida y como quieren que decida.

¿Qué sería del mundo sin estas próceres de la ética y del más rancio academicismo? Ellas han venido a esclarecer la negra noche y a decirnos (a decirles) qué es una mujer y cómo debe portarse y comportarse, que ya está bien de decisiones equivocadas. Ellas, solo ellas, saben qué es lo adecuado, lo justo, lo cabal.
Paladines de sí mismas, generalizan sin pudor alguno, sin molestarse en aprender algo sobre otras visiones, otras voces. “Información no es conocimiento”, observaba Einstein, en una lección de vida que se les ajusta como un guante. La mujer, señoras, mantiene su derecho a decidir durante el embarazo. Así tiene que ser y, en caso contrario, no se trata de gestación por sustitución y/o no se ha regulado bien. ¿De dónde han sacado eso de de que “La maternidad por sustitución niega a las mujeres gestantes el derecho a decidir durante el proceso de embarazo….”? Es una pura y simple mentira. Lo que resulta terrible viniendo de quien se supone representa la esencia de la ética. En realidad no es así, ¿verdad? Ustedes representan la esencia de su ética o, siendo precisos, la esencia de su moralina, con la que pretenden erigirse en el nuevo faro de occidente, en el renacer de “una unidad de destino en lo universal”.

Sorprende leer que la técnica “se inscribe en el tipo de prácticas que implican el control sexual de las mujeres”. Perdonen, pero creo que andan un poco atrasadas de noticias. Tampoco deberían creer todo lo que digan las ministras de sanidad. No hace falta conocer varón, en sentido más o menos bíblico, para reproducirse. El sexo y la reproducción se disociaron hace décadas. En concreto en los años 60, con el advenimiento de la píldora anticonceptiva. Es más, las técnicas reproductivas nos han permitido divorciar sexo, orientación sexual y reproducción. Hoy los tres son por completo independientes. No dudo que posean muchos títulos y másteres pero, con estos mimbres, mas parecen filósofas de la mirinda que otra cosa, dicho sea desde el mayor de los respetos.
Opinan que la gestación por sustitución no es una técnica de reproducción asistida. Entiendo que hacen esta afirmación por sus amplios conocimientos en medicina reproductiva y por considerar erradas las definiciones de las sociedades médicas, nacionales e internacionales. Ustedes saben qué es reproducción asistida, porque ¡qué van a saber los especialistas en reproducción sobre las técnicas de reproducción! Estos profesionales… ay, ay!… tanto estudiar, tantos cursos, tantas investigaciones… para nada. Por suerte, un colectivo de sabias define, al fin, lo que es o no asistencia médica a la reproducción. Señoras, ¿no les estará pasando como al borracho que, conduciendo su coche en dirección contraria, por una carretera muy concurrida, exclamó: ¡están todos locos!!?

Su afán de denigrar (de vetar) les lleva a sentenciar “Porque cuando la maternidad subrogada “altruista” se legaliza se incrementa también la comercial”. A nadie, con dos dedos de frente, se le ocurriría emitir un manifiesto semejante afirmando que regular el trasplante de órganos incrementa el tráfico de riñones. Además, ¿impedimos el trasplante porque haya gente que trafica? ¿En qué cabeza cabe semejante argumentación? Más cuando las prohibiciones, en otros temas, ya han dado sobradas muestras de su inutilidad. La oposición, hasta hace poco casi mundial, a la interrupción voluntaria del embarazo ha tenido (tiene) consecuencias bien conocidas: muerte, sangre, dolor y personas lucrándose en el magma de la ilegalidad.  Eso es lo que ustedes están defendiendo con su palabra. Moral victoriana que reprime cuando el camino es otro. Lo que protege y empodera a la mujer son los marcos regulatorios sólidos, no las prohibiciones chusqueras. Ustedes ¿de parte de quién están? Porque a las mujeres les coartan la capacidad de decidir y a los explotadores se lo sirven en bandeja.
Si se revisa el VI Congreso Internacional Provida Ecuador 2013, se encuentra que el master en Salud Pública, señor E. Koch, puntualizó que con la legalización del aborto “…se aprecia un aumento en el número de abortos”. ¿Les suena? Sí, es el mismo razonamiento. Podemos jugar a permutar, en la proclama, gestación subrogada por aborto. Será patente cuál ha sido la fuente inspiradora y el modelo emulado por las victorianas. El paralelismo de argumentos, entre las firmantes del manifiesto y sectores ultraconservadores opuestos al aborto libre, debería hacer reflexionar, a muchas y muchos, sobre el espíritu que las damas quieren imponer.

La mujer no se ha librado de las garras del patriarcado cuando ya el matriarcado clava sus colmillos, sedientos de poder, marcándole el camino a seguir. Pretenden devolvernos a otra época, una en que las mujeres eran, simplemente, seres uterinos. El útero es sagrado y ustedes las sacerdotisas vestales encargadas de la buena Liturgia del Culto Uterino y la Disciplina de sus Sacramentos. Por descontado, para un mejor empoderamiento femenino. ¡Aleluya!
Señoras, que discrepen y defiendan su ideología es completamente legitimo. Que pretendan amordazarnos, desaparecernos, no.


Pedro Zerolo dijo que "En su modelo de sociedad no quepo yo, en el mío si cabe usted". ¡Cuanto podrían  haber aprendido de él si hubiesen tenido oídos para escuchar y ojos para mirar!

martes, 9 de junio de 2015

El Orgullo de SNH en el Orgullo 2015


Es complicado mantener la concentración en el trabajo cuando el teléfono te notifica constantemente las actualizaciones en tus redes sociales. Suelo tener esas notificaciones en silencio durante las horas de oficina, pero estos días requieren que todas y cada una de las familias de SNH estemos atentos y seamos más activos que nunca. Nos va mucho en ello. [...]

Desde hace una semana mi marido y mis dos hijas  -por supuesto, nacidas por gestación subrogada- están en el pueblo. El primer curso escolar de Gadea y Olivia está a punto de terminar,  y un paréntesis de una semana para ganar experiencia de vida resultará mucho más provechoso.

Cada noche, espero con ansia la llamada nocturna de mi marido contándome qué tal han ido las cosas por Araúzo. El único momento del día en que podemos hablar pausadamente sin que el ritmo del día y las tareas acumuladas nos interrumpan.  Yo pregunto siempre lo mismo. Quiero saber todo lo que ha ocurrido en el día, qué han hecho, dónde han ido, a quién han visto,  a qué han jugado.

Imagino una de esas escenas de juegos de ese periodo de felicidad pre-vacacional.

 - ¿Qué haces Gadea? -pregunta Olivia al ver que Gadea tiene una pelota debajo de su vestido a la altura de la barriga.
 - Soy Norma  -responde Gadea.


Me fascina lo hermoso de la naturalidad con la que mis hijas se refieren a la mujer que las gestó, resultado de las explicaciones (hasta ahora simples y adaptadas a su edad) acerca de su origen. Explicaciones, que muchas veces llegaron sin que ellas preguntaran. Su origen y su historia son suyos, nosotros simplemente el instrumento que les llevará a conocerlo. Igual que el resto de cuidados físicos y psíquicos que ellas necesitan, hemos asumido con especial dedicación e interés esta tarea. Contarles como vinieron al mundo, es contarles la historia de una victoria, la nuestra personal: la de sus padres.

Pienso en Norma, una mujer luchadora que crio a su hijo sola, mientras estudiaba la primera de sus dos carreras universitarias para posteriormente abrirse paso en la vida. !Sola!, me repito a mí mismo. Esta formadora de profesores se cruzó en nuestras vidas y las marcó para siempre; nos dio lo que más deseábamos, lo que más queremos en este mundo, nuestra preciosa familia. ¿Se puede ser más generoso? ¿Se puede ser más feminista? Rotundamente ¡NO!.

Un sonido corto y seco del móvil me lleva de vuelta a la lucha y aleja todos estos pensamientos de mi mente. Muchas mujeres y muchos hombres se están dejando la piel -recurriendo a todos los contactos políticos que puedan tener y batallando en las redes sociales- para evitar que prospere una enmienda que ha surgido desde la Secretaria de Igualdad del Partido Socialista y que llevará a la Comisión de Justicia del Congreso.  Si esta enmienda finalmente se aprueba, todo organismo físico o digital que promueva la gestación subrogada podrá ser multado y silenciado. Esto incluye clausura de locales y cierre de páginas web. ¿Me multarán por hablar de mi familia? ¿me multarán por ayudar a otros a formar las suyas? ¿cómo alguien puede pretender clausurar o cerrar familias?

!Quieren ilegalizarnos! ¡Quieren invisibilizarnos por la fuerza! Estas personas con fines tan oscuros propios de épocas pasadas no nos conocen, jamás se han encontrado con una familia como la mía. Si eso hubiera ocurrido, la enmienda nunca hubiera sido redactada. Un baño de realidad es la mejor cura para la ignorancia y el irracional rechazo que ésta genera. 

Ahora más que nunca tengo ganas de que me vean la cara, que vean la cara de muchas de las personas (padres, madres, hijas e hijos…) que han intentado silenciar, ocultar y maltratar. Quiero gritarles con furia, con una fuerza de igual magnitud y dirección pero de sentido contrario, a la  ejercida sobre nosotros. Se acerca la manifestación estatal del Orgullo LGTB, y es una buena ocasión para pavonearnos delante de ellos (porque seguro que nos estarán observando) para pasear nuestro orgullo de familia. Esto me recuerda que tengo que terminar y enviar a los foros de SNH la presentación, contando con detalle cómo materializar nuestra presencia en el "Orgullo 2015". Para esto mismo, para materializarnos de nuevo el 4 de Julio en Madrid en esa manifestación multitudinaria -como lleva ocurriendo un par de años -, necesitaremos a las familias de SNH a las que no puedo más que agradecer infinitamente que siempre estén ahí. !Infinitas gracias!

Javi Herraiz

Javier Herraiz es el Secretario de la Asociación “Son Nuestros Hijos”
Gracias Javi por tu inmenso trabajo

jueves, 5 de marzo de 2015

El Maltrato Infantil y Fátima Báñez, Ministra de Empleo y Seguridad Social

Sistemáticamente el Ministerio de Empleo y S. Social niega a nuestras familias coberturas sociales. En concreto la prestación por maternidad, que sí se concede a otras familias cuyos hijos, nacidos por reproducción natural o por reproducción asistida (como es nuestro caso), cuentan con el pláceme ministerial. Los nuestros son parias, españoles de segunda. Son niños maltratables.

Para Hacienda somos españoles con todas las obligaciones legales.
Para las prestaciones sociales, desde Empleo se dictan normas de discriminación familiar y se olvida el concepto de Conciliación.

Como si nuestros hijos no necesitaran ser cuidados por sus padres. Como si ellos no precisasen que se concilie vida laboral y familiar. Se les discrimina por razón de nacimiento, algo contrario al artículo 14 de nuestra Constitución. Una carta magna la nuestra que parece “interpretable” para la Señora Ministra.
Las actuaciones de la Administración del Estado DEBEN estar regidas por el principio normativo del Interés Superior del Menor, de modo que sea una consideración que prime al sopesar distintos intereses para decidir sobre una cuestión que afecte a los niños.
El Ministerio se escuda en una interpretación de la Ley, la suya, que para eso puede hacerla, sin tener en cuenta si la denegación de prestaciones sociales respeta el interés del niño. Sin responder a una cuestión fundamental: ¿es esto lo mejor para proteger al menor? El Ministerio de Empleo y S.S. tiene la obligación de hacerse esa pregunta ante toda decisión que afecte a menores. No lo hace.

Se define el Maltrato Infantil Institucional como cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o bien derivada de la actuación individual de los profesionales que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración o que viole los derechos básicos del niño y/o la infancia (Martínez Roig, 1989).

Desde esta óptica, es legítimo preguntar si la acción ministerial constituye una situación de Maltrato Infantil, si son acciones, y decisiones, que dañan al niño y, a mayores, se alejan de lo que la magistratura española ha indicado como de justicia.

Le recuerdo, Señora Ministra, que son muchos los Tribunales que han fallado a favor de nuestras familias. Usted hará oídos sordos, pero la realidad es esa: su decisión no respeta las sentencias ni se ajusta a derecho. Se lo han dicho, por activa y por pasiva, muchos jueces en muchas resoluciones. Son de tribunales de primea instancia y, también, Tribunales Superiores de Justicia: de Madrid, Cataluña, Canarias, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Asturias, Murcia,. . .
¿Todos los jueces se equivocan? ¿Usted y su equipo son quienes interpretan bien la ley? Su posición, Ministra, recuerda al conductor que, conduciendo en dirección contraria, exclamó: ¡están todos locos!

Permita que refleje aquí el artículo 18 de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo punto 2 indica explícitamente: A los efectos de garantizar y promover los derechos enunciados en la presente Convención, los Estados Partes prestarán la asistencia apropiada a los padres y a los representantes legales para el desempeño de sus funciones en lo que respecta a la crianza del niño y velarán por la creación de instituciones, instalaciones y servicios para el cuidado de los niños.
España ofrece el apoyo y la asistencia que precisen los padres para el desempeño de sus funciones en la crianza del niño. A todas las familias españolas, excepto a las nuestras. Nuestros hijos son niños por cuyo cuidado parece ser que el Estado no tiene obligación de velar.
No es una cuestión de Ley. Es cuestión de voluntad, Ministra.
Discriminar y maltratar o cuidar a las familias. A los niños.
Usted decide, señora. No se escude en otras justificaciones. Es su voluntad.
¿Hasta cuándo, Ministra, mirará para otro lado?
Señora Bañez, por encima de todas las razones expresadas, está La Lealtad.
A España, a los españoles, a las familias españolas, a los niños. Los que usted ignora, los que se niega a reconocer como españoles con derechos.

¿Hasta cuándo se negará a ver a estos niños, recién nacidos y españoles, señora?
Unos españoles orgullosos de serlo.
Unos españoles sin los mismos derechos que otros niños españoles.


¿Hasta cuándo mantendrá esta discriminación?

lunes, 16 de febrero de 2015

CARTA ABIERTA A PEDRO SÁNCHEZ DEL PADRE MILITANTE SOCIALISTA AFECTADO POR LA ABSURDA SENTENCIA DEL TS




En relación con la Sentencia 835/2013 del Tribunal Supremo (TS), confirmada el 02 de febrero de 2015 por el mismo TS que desestima la nulidad de actuaciones, y que confirma el CAMBIO DE FILIACIÓN DE UNOS MENORES DE 6 AÑOS, para que sus padres dejen de ser sus padres, tal y como aparecen en el certificado de nacimiento estadounidense, y se filie a la gestante como madre de ambos niños, contra su voluntad, ya que ella ni quiere serlo ni nunca lo fue.

Uno de los padres afectados, militante del PSOE, publica una carta abierta al Secretario General del PSOE, y por su interés procedemos a su publicación.



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Xxxxxxxx, 15 de febrero de 2015


A la att. del compañero Secretario General
Pedro Sánchez Pérez-Castejón
y del resto del PSOE


Estimadas compañeras y compañeros:
Soy socialista, hijo, nieto y hasta bisnieto de socialistas, y afiliado desde hace muchos años, aunque siempre me he dedicado a mi actividad profesional. Y me dirijo a todas y todos porque por primera vez, y a pesar de ser ateo, siento y descubro lo que puede doler una crisis de fe.
Estoy casado (gracias a una Ley socialista) desde hace 10 años con mi compañero desde hace casi 20 años, y somos padres de mellizos nacidos hace más de seis años. Tengo una familia maravillosa y desde ese punto, el familiar, así como en el profesional, me considero una persona que ha logrado realizarse en la vida. Pero desgraciadamente no puedo decir que el partido que siempre consideré de mi ideología e ideales me haya acompañado en ello. Individualmente, algunos compañeros nos han apoyado, alguno muchísimo, pero no puedo decirlo del partido como entidad.
En 2006 una ministra socialista, llevando la contraria a prácticamente toda la Comisión Técnica que en teoría la asesoraba y con el solo apoyo de un miembro que era representante de una Universidad conservadora ultracatólica, por razones casi increíbles aprobó una Ley de reproducción humana que desde el mismo momento de su promulgación era arcaica y caduca, como pueden confirmarles todas las sociedades médicas relacionadas. Lo que el año anterior se había ganado con el matrimonio igualitario comenzaba así a quedar vacío de contenido, al negar las posibles consecuencias del mismo, y el Gobierno que lo había iniciado comenzaba a perder su carácter progresista. Posteriormente, y gracias al apoyo feminista dentro del partido, dicha Ley se modificó para permitir el registro de niños a nombre de sus madres lesbianas, incluyendo a la que no tuviera relación ni biológica ni del parto con ellos. Cuando en 2008, con ese mismo Gobierno socialista, solicité apoyo para que mis hijos neonatos pudieran ingresar a España y ya dentro del país aclarar su situación legal (en igualdad a los hijos de parejas heterosexuales o de lesbianas en semejantes circunstancias), nuestro Secretario de Movimientos Sociales se negó ni a ponerse al teléfono para atenderme (para escándalo del secretario de su Agrupación, ya que pude escuchar la conversación), y la ya entonces Secretaria de Igualdad, que al menos sí se puso al teléfono, me dijo parcamente que nada podía hacer. En el teléfono del entonces Ministerio de “Igualdad” nos dijeron que no podían atendernos porque no éramos mujeres, y cuando insistí y les expresé mi perplejidad me amenazaron con denunciarme (por lo visto tenían un entrenamiento muy específico y centrado en ello) basándose en que nuestra conversación estaba siendo grabada, donde puede escucharse entonces que fueron ellas las perplejas cuando les supliqué que lo hicieran. Probablemente su mencionado entrenamiento fue la causa que desafortunadamente no me hicieran caso.
Durante todos estos años he aguantado las expresiones de personas que opinaban sobre la gestación subrogada por lo que habían leído (en el mejor de los casos), y en muchos por su simple intuición. Como si opinaran de las dificultades técnicas de un amerizaje, sin haber hecho uno, también por haber leído de ello (en el mejor de los casos) y mucho menos saber pilotar. Y gran parte de esas opiniones provienen del llamado sector feminista del partido, mayormente anclado en la corriente filosófica de los años 80 que niega a la mujer la posesión absoluta de su cuerpo, a diferencia de las posteriores que lo reconocen, y que por razones que deberíamos meditar estas últimas militan mayoritariamente en otros partidos de nuevo cuño. Como en otros puntos, en éste también el PSOE deja así de ser entonces un partido progresista.
No voy a entrar aquí aún en el debate sobre la conveniencia o no de una técnica de reproducción humana perfectamente aceptada en muchos países de nuestra misma cultura occidental (y con sectores feministas aún más amplios que los nuestros y que no discrepan de ella), sino en los modos y procedimientos que estupefacto observo en mi partido. Recientemente, nuestro Secretario General (al que por cierto, no pude votar por defectos electorales que denuncié y reclamé en su momento, reclamación de la que jamás he tenido ni un acuse de recibo siquiera) ha declarado en varias asambleas que no está de acuerdo con dicha técnica (como mínimo, una en Asturias y otra en Donostia). Que yo entienda, lo hace en su carácter de Secretario-candidato y sin que haya habido un debate interno sobre el asunto. Pero también decidió antes ratificar en el Congreso un acuerdo de adopción con Rusia que muchos consideramos escandalosamente inmoral e inconstitucional y que, de hecho, creo que no ha sido aceptado por ningún otro estado de la UE. Y con parecido debate interno. La democracia que el PSOE siempre ha defendido no es la simple convocatoria periódica de elecciones (que como ya he dicho ni se me permitió votar en la última), es generar decisiones de consenso mediante el debate entre todas las partes implicadas. ¿Cuándo ha ocurrido el de las Técnicas de Reproducción? Es más, ¿Sabéis lo que dicen las encuestas de todo ello?
En el colmo del marasmo, recientemente los representantes de la asociación que recoge a la inmensa mayoría de nuestras familias (ya que desde hace un tiempo dejó de ser LGTB y ahora acoge también a los heterosexuales en una unión y normalización que debería ser ejemplo) fueron recibidos por todos los partidos del arco parlamentario. Y en el único donde fueron recibidos hostilmente fue en el PSOE. Los partidos menos entusiastas (IU y el PP) se comprometieron a incluirlos en sus debates internos sobre el tema, que abrirán muy próximamente. Pero en el PSOE, entre otras, mi colega la Secretaria de Igualdad les manifestó que: 1- nuestros hijos realmente son hijos de sus gestantes (aunque no tengan vínculo genético), que por tanto son “sus madres” y, 2- que nuestras gestantes se nos “prostituían”. En consecuencia ¿qué es lo que piensa nuestra Secretaria de Igualdad que son nuestros hijos? Sí. Esa palabra compuesta y tan manida. Y por supuesto, en ningún momento se interesó por la protección de esos niños o sus familias, solo de la de unas mujeres que jamás le pidieron eso. Ya no solo es la carencia de debate interno ¿Hay tan siquiera meditación?
Cuando recientemente el compañero secretario General quiso hacerse una foto en Extremadura con un matrimonio gay que paseaba el cochecito con sus bebés, estos le hicieron notar que eran sus hijos por la técnica que su directiva del PSOE condena sin meditar, y su respuesta fue que le convencieran de su bondad. Le pidieron su teléfono para ello pero no les dio una forma de contacto antes de irse a otra foto. Han estado intentando lograr contactarle. ¿Les darás la oportunidad de hacer lo que les pediste? Por favor, no aumentéis mi crisis de fe.
Saludos siempre socialistas


(firma ilegible)

Xxxxxxx Xxxxxx Xxxxxxx

DNI xxxxxxx7F