jueves, 19 de noviembre de 2015

La comunidad LGTBI insta al Gobierno a acabar con la discriminación en la prestación por maternidad


Madrid / 19 de noviembre de 2015

Doce asociaciones en defensa de los derechos de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales han presentado conjuntamente un escrito ante el Ministerio de Empleo y Seguridad Social en el que apremian a la ministra Fátima Báñez para que ponga fin a la política discriminatoria, en relación a la prestación por maternidad, que sufren las familias que recurren a la gestación por sustitución para tener hijos e hijas.

Las entidades sociales, que presentaron el escrito el martes 17 de noviembre, son Fundación Triángulo y su área de familias, FELGTB, GALEHI, GALESH, FLG, DIFAM, Ben Amics,  GEHITU, COGAM, Defrente, No Te Prives y Son Nuestros Hijos.


Ataque a los derechos de las familias que recurren a la gestación por sustitución

Las asociaciones instan al Gobierno a no seguir conculcando los derechos de los menores y la conciliación de la vida laboral y familiar de sus progenitores, discriminando a estas familias respecto al resto de cotizantes a la Seguridad Social, con el argumento de que su modelo de familia no está recogido por la ley. Estas familias ven denegada, sistemáticamente, la prestación por maternidad por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

Además, cuando los juzgados de lo social ­-e incluso los Tribunales Superiores de las comunidades autónomas- dan la razón a las familias, éstas sufren el ensañamiento del INSS, que sigue recurriendo las sentencias ganadas, cuestionando la filiación que otras instancias de la administración han reconocido anteriormente o alegando a marcos de mínimos europeos que quedan superados por legislación nacional que extiende más derechos a las familias españolas.


17 sentencias contrarias al Instituto Nacional de la Seguridad Social

Desde 2009, los Tribunales Superiores de Justicia de ocho comunidades autónomas se han pronunciado ya en 20 demandas de las familias para salvaguardar sus derechos, y en 17 de ellas han dado la razón a éstas en su reivindicación de recibir la prestación por maternidad. No obstante, el INSS ha recurrido o anunciado recursos al Tribunal Supremo en diversos procesos, causando un perjuicio económico a estas familias, pues, aunque ganen, no recuperarán las importantes costas judiciales que conlleva su reclamación.

La comunidad LGTBI insta al Gobierno a cesar en su actitud hostil hacia las familias que recurren a la gestación por sustitución en el extranjero. Además, requiere al Gobierno a modificar con urgencia la laguna legal que las discrimina, equiparando el derecho al que tienen el resto de familias cuando se produce la llegada de un menor a ese núcleo familiar, así como el de los progenitores a poder disfrutar del permiso de maternidad para cuidar de sus recién nacidos. Muchas familias se ven abocadas a renunciar a su derecho de conciliación familiar y laboral porque no pueden asumir el elevado coste que implica su reclamación judicial.

Las entidades lamentan que la obcecación del INSS se convierta en una evidente discrimi–nación hacia las familias LGTBI, como demuestra el hecho de que, de los 20 litigios que han llegado a los Tribunales Superiores de Justicia de las comunidades autónomas, casi todos son interpuestos por progenitores del mismo sexo o personas solteras. Asimismo, requieren al INSS a que adapte sus formularios a la diversidad familiar, reflejando la realidad de las familias constituidas por dos padres, dos madres, un solo padre o una sola madre, y que sustituya el nombre de los permisos de paternidad y maternidad por otros más ajustados a la diversidad familiar de la sociedad española.


La gestación por sustitución en España

En España, la gestación por sustitución está discriminada respecto al resto de las técnicas de reproducción asistida, hecho que obliga, a muchas familias, a recurrir a este procedimiento de medicina reproductiva en otros países donde sí se puede llevar a cabo con garantías. Se calcula que son entre medio millar y un millar de familias las que recurren a la técnica cada año. La Dirección General de los Registros y el Notariado impulsó una instrucción en 2010 con la que se procede a inscribir en el Registro Civil a los niños y niñas, hijos e hijas de españoles, nacidos mediante gestación por sustitución en un país donde la técnica esté regulada y exista una resolución que garantice los derechos de todas las partes.

Entidades sociales como la Asociación por la Gestación Subrogada en España y Son Nuestros Hijos (SNH) han pedido al Gobierno que inicie un proceso de regulación de esta técnica de reproducción asistida en nuestro país para evitar la discriminación de aquellas familias que no se pueden costear el tratamiento fuera de nuestras fronteras, así como atajar el flujo de familias hacia países donde no se garanticen con claridad los derechos de las mujeres gestantes. Reivindicamos el acceso de todos los españoles y españolas, sin distinción de sexo u orientación sexual ni estado civil, a la técnica o técnicas reproductivas indicadas para cada caso concreto, de modo que se acaben definitivamente las discriminaciones que se imponen en el acceso a las mismas.


SON NUESTROS HIJOS

Contacto de prensa:

Óscar Torrico / 655 939 043 / prensa@sonnuestroshijos.com

domingo, 8 de noviembre de 2015

AZULES

Cuentan que, hace tiempo, en Sudáfrica, había un autobús que realizaba un gran recorrido. Le llamaban el “Democrático”, pues en él podían subir tanto los blancos como los negros y el billete tenía el mismo precio para todos.

Pero los viajeros blancos ocupaban la parte delantera del autobús mientras que los negros iban en la parte de atrás. Ni que decir tiene, en la parte trasera los asientos eran más incómodos, más estrechos y saltaban con el mínimo bache como si quisieran huir de sus anclajes.
Día tras día los negros protestaban al conductor e insistían en que ellos pagaban igual y que por tanto tenían derecho a los asientos de delante, igual que los blancos. Y cada vez el conductor repetía: “los blancos delante, los negros ¡detrás!”.

Tanto insistieron y machacaron que al fin, un buen día, el conductor paró el bus en mitad del trayecto y bajo a todo el mundo. Reconoció al fin que los negros tenían razón y, para acabar con la discriminación, decidió que desde ese día ya no habría más negros ni blancos. Todos serían Azules.

Y abriendo las puertas del autobús, gritó: “Todos arriba. Los azul claro que se sienten en la parte delantera y los azul oscuro que pasen atrás”.

Un buen día, el Sr. Rodríguez Zapatero decidió acabar con la discriminación en el matrimonio. Todos seriamos Cónyuges y formaríamos nuestra familia como quisiéramos. Nos alegramos y festejamos el fin de la discriminación. Poco después se actualizaba la Ley de Reproducción Asistida que reconocía la filiación intencional de hombres con pareja heterosexual. A renglón seguido la ley se modificaba de nuevo para reconocer la filiación intencional de las mujeres lesbianas casadas. Solo para ellas y ellos se abrió la puerta del registro civil. El Sr. Presidente, al abrirla, señaló: “Las familias azul claro que se sienten delante, las azul oscuro que pasen atrás”.
Atrás quedó la filiación intencional para mujeres solas, para parejas lesbianas no casadas, para matrimonios gais, para ...

Y aquí estamos, azul oscuro, las familias discriminadas por la ley de técnicas de medicina reproductiva.
Discriminadas por el gobierno pasado, del PSOE, y el actual gobierno del PP. Aquí. Peleando nuestros derechos y los de nuestros hijos. Como hace 5 años. Como hace 10 años, o 20, o 50. Igual. 
Peleando.
Porque creemos en el Principio universal de La Igualdad.

martes, 20 de octubre de 2015

SNH lamenta el ‘portazo’ de hoy en el Congreso a una regulación de la gestación subrogada

Madrid / 20 de octubre de 2015

La asociación Son Nuestros Hijos (SNH) lamenta la ocasión perdida hoy por los partidos políticos con mayor representación en el Congreso de los Diputados para abrir el debate sobre la necesaria regulación de la gestación subrogada en España, una técnica de reproducción asistida a la que cientos de familias españolas se ven obligadas a recurrir cada año en el extranjero porque no es legal en España.

La asociación rechaza las ofensivas declaraciones del Partido Popular

SNH agradece a la formación Unión, Progreso y Democracia (UPyD) que haya cumplido con su compromiso con nuestra asociación de llevar al parlamento una propuesta de regulación. Ésta se ha presentado hoy en la Comisión de Justicia a través de una Proposición no de ley, que no ha prosperado, con la oposición del Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español y la abstención del resto de grupos.

Asimismo, SNH rechaza las declaraciones de la portavoz del Partido Popular en la comisión, Beatriz Marta Escudero, quien ha tachado de “contra natura” una técnica de reproducción asistida gracias a la cual han llegado a la paternidad cientos de españoles. Para la asociación, sus ofensivas declaraciones sólo demuestran el desconocimiento de la realidad de la gestación subrogada.

Apoyo a la petición de crear una comisión de estudio en el Congreso

Son Nuestros Hijos conmina a todos los partidos políticos a abrir un debate serio y reflexivo sobre la regulación de la gestación subrogada. Tal y como han apuntado hoy algunos de los ponentes de los partidos políticos, SNH se suma a la idea de crear una comisión en la próxima legislatura que analice la regulación no sólo desde la vertiente política sino también con la participación de profesionales y expertos, partiendo de la base de que esta regulación debe inequívocamente salvaguardar la dignidad de las mujeres gestantes.

En este sentido, Son Nuestros Hijos solicita al Partido Socialista –cuyo ponente Mario Bedera se ha mostrado partidario de crear dicha comisión– a reflejar esta propuesta en su programa electoral.

Agradecimiento a Unión, Progreso y Democracia

La solidaridad de UPyD con las familias que necesitan recurrir a esta técnica muestra una actitud muy diferente a la del Gobierno de España que, pese a haber accedido el Ministerio de Justicia en 2014 a incorporar  dentro de la reforma de la Ley del Registro Civil la inscripción de los niños y niñas nacidos por gestación subrogada en el extranjero, finalmente no cumplió con su palabra en 2015 al aprobar la reforma de la ley. De este modo, los menores carecen de las garantías legales efectivas que aseguren que se respeten sus derechos.

Al ponerse de espaldas a la realidad social, estos partidos políticos contribuyen no sólo a poner en peligro los derechos de los menores sino también a quebrar el principio de igualdad de la ciudadanía, limitando el acceso a esta técnica de reproducción asistida a las personas con suficientes recursos económicos y socioculturales para emprender esa vía de acceso al hecho parental fuera de nuestras fronteras. Y, en consecuencia, empujan a familias a caer en las manos de empresas que realizan en países en desarrollo procesos que no garantizan los derechos elementales para las mujeres gestantes ni ofrecen seguridad jurídica a los menores.


Enlace con las intervenciones de los grupos clipeadas:
http://www.congreso.es/wc/wc/audiovisualEmisionSemiDirecto?codOrgano=303&codSesion=55


Son Nuestros Hijos

Contacto con los medios: Oscar Torrico / tel. 655 93 90 43 

martes, 13 de octubre de 2015

SEGUNDA OPINIÓN

 
Me llamaron de Atención al Paciente. Una mujer quería una cita conmigo para una segunda opinión. Respondí lo que ya sabían: no tengo asignada consulta de ningún tipo; no paso consulta. Sí, sí, y se lo habían trasmitido. La paciente insistía. Quería una segunda opinión. Conmigo. Acepté hablar en mi despacho. Les di una fecha, una hora y conocí a Joana.

Joana es menuda, seria, formal. Ojos de mirar fijo bajo unas cejas casi inexistentes; labios pálidos, cortados, que debieron ser rojos y vigorosos. El pañuelo de colores, cubriendo su cabeza, es una hermosa forma de tapar los efectos de la quimioterapia. (¿De qué color será su pelo?). A su lado su pareja, un hombre grande, fuerte, casi masivo por comparación. Me presenté y ambos me dieron la mano. Ella murmuro un saludo convencional. El apenas movió la mandíbula. Se sentaron con rigidez.

Joana comenzó a extender sobre mí mesa documentos médicos pero, apoyando su mano sobre ellos, dijo: -Si quiere, le cuento la historia yo-. Asentí y espere los segundos que precisó para encontrar las primeras palabras.

-Soy profesora de español en Lisboa. Vivimos allí. Tengo 29 años. Hace año y medio me quedé embarazada-.

Explicó lo deseado que era el embarazo, la alegría de contarlo a familia y amigos. Las felicitaciones, las enhorabuenas. Describió el desconcierto de aquella mañana en clase, cuando noto que algo se escurría por su pierna y en el baño del colegio comprobó que era sangre.

-Salí corriendo para el hospital. Cuando me reconocieron, dijeron que dentro de la matriz no se veía embrión. Que se veía una masa.-

Había que hacer un raspado para vaciar el útero y analizar qué era aquello. Joana recogió su informe y se marchó a otro hospital. Y luego otro. Y después un cuarto centro, privado. Todos dijeron lo mismo. Agregando unas palabras nuevas: mola, gestación molar. Una degeneración del embarazo. Un tejido, que debería haber sido una placenta normal, trasformado en algo de crecimiento anárquico, dañino.

-Yo no había oído eso en mi vida, no sabía lo que era, pero todos coincidían. No había feto. Hacía falta un legrado. Volví a mi hospital. Me hicieron análisis de Beta-HCG, que estaba altísima, una radiografía de pecho y al día siguiente fui a quirófano-.

Un legrado, dos, tres... El tiempo pasaba y el control no era bueno. La beta, la hormona del embarazo, persistía elevada. Tras un descenso inicial, se mantenía tozudamente estable. Se negaba a desaparecer de su sangre.
El estudio de los tejidos había sido concluyente. Era una mola completa. Y por los datos de la ecografía, de los análisis… era de riesgo.

“Todo por mi culpa”, susurró el hombre. Culpa. Culpa que le embargaba y le mantenía en aquella actitud tensa, cabeza gacha, sin hablar, sin mirar. Cerrado. Habría buscado en Internet. Habría leído que los genes de una mola son de origen paterno. Culpa.
Joana no replicó. Esa conversación, era evidente, ya la habían mantenido. Siguió hablando solo para mí. Se le hizo una cuarta intervención, una histeroscopia. Tras aquello empezó a sangrar. No mucho, pero constante. La transfundieron. Esperaron dos días. Repitieron la beta. No solo no había disminuido, si no que había aumentado. Seguía sangrando. Prepararon otra transfusión.

-La cara del doctor que vino a hablar conmigo ya avecinaba lo que iba a proponer. La histerectomía. Me negué. No podían quitarme el útero. Era mío. ¡Yo no tengo hijos!-.

El medico explicó, razonó, insistió. En ese momento un chorro de sangre empapó la cama.

-Mi marido, a mi lado, miraba horrorizado. El médico llamó y dio diversas órdenes. Dije que sí, claro, ¿qué podía decir? Me quitaron la matriz, las trompas y el ovario derecho. Me dejaron el izquierdo. Desde entonces pienso mucho en “Mi pie izquierdo”, ya sabe, esa película sobre un pintor, con parálisis cerebral, que solo puede mover el pie izquierdo y cómo logra pintar y escribir con él-.

Cuando le dieron el resultado, tras analizar el útero, se confirmaron los pronósticos. Tenía una enfermedad molar persistente, de alto riesgo, y necesitaba quimioterapia. La beta seguía circulando por su sangre. En algún lugar habían anidado algunas células de la mola. No, no era un cáncer. Pero se comportaba como tal. Entendió todo. Aceptó todo.

-Han sido 10 meses de quimioterapia. Y luego el seguimiento. Análisis tras análisis, temiendo todo el tiempo que reapareciese la enfermedad-.

Meses de dolor, de pánico, de angustia. Hasta que la oncóloga consideró que la beta era negativa de verdad. Negativa de modo estable. Tendría que seguir revisiones, pero estaba curada.

-El mismo día que me dijo eso, pedí cita con un ginecólogo. Desde entonces he visitado tres en Portugal y dos en España. Usted es el sexto-.

La miré desconcertado. Era evidente que conocía su historia, su enfermedad. La narración era pormenorizada. Conocía el riesgo vital que había corrido. Ya tenía segundas opiniones. ¿Qué quería de mí?

-Sigo buscando otra opinión-. Acentuó su mirada. -Hasta ahora todos los médicos me han dicho lo mismo, que no puedo tener hijos. Yo quiero tener hijos, doctor. Yo quiero-.

No había elevado la voz, no cambió nada el tono de sus palabras,  pero fue una afirmación rotunda.
Sus ojos casi me taladran esperando mi respuesta.
Sus manos, que durante la narración de lo vivido habían revoloteado por la mesa, mostrando informes, fotos de ecografía, analíticas,… se quedaron quietas, apretadas, convertidas en dos nudos tensos, duros, blancos.

-Dicen que no puedo tener hijos. ¿Es verdad? ¿No puedo?-

Negué con la cabeza.

--No, no es verdad. Que no tenga útero no quiere decir que no pueda tener hijos ni ser madre. Si puede. Si se puede--.

El dolor que la habitaba pareció romperse. Sus manos recobraron color y buscaron las mías. Apretó. Unas lágrimas mojaron la mesa.
 
--Vamos a hablar de reproducción asistida, de gestación por sustitución-- dije.

Entonces una sonrisa llenó su cara. El aire estático que la había envuelto todo el tiempo comenzó a moverse, a circular, se hizo liviano. Algún dique se resquebrajó. En ambos.

-Hablemos- dijo.
-Hablemos-.


lunes, 3 de agosto de 2015

REFLEXIONANDO


El pasado día 30 de junio se publicaba en eldiario.es un artículo de doña Alicia Miyares, titulado Vientres de alquiler: consecuencias éticas y jurídicas. En él se realizan una seria de reflexiones sobre las que quisiera, a mi vez, razonar desde la óptica de quien es padre gracias a la Gestación por Sustitución (GS).

Comienza la profesora Miyares manifestando que “En los últimos meses las personas favorables a la, eufemísticamente, denominada "gestación subrogada" expresaban, a través de los medios de comunicación, que era urgente abrir un debate sobre esta práctica. La campaña "NoSomosVasijas" se ajusta, pues, a ese petición de debate”.


Sorprendente afirmación, toda vez que el Manifiesto de las Vasijas “se suma a la campaña internacional 'Stop Surrogacy Now' que aspira a crear una Convención mundial que la prohíba”, según declaraciones de la propia señora Miyares, publicadas en prensa hace unas semanas. Ignoro en qué momento la RAE ha incluido, entre las acepciones del verbo prohibir, la de “abrir un debate”, pues mal se conjuga una con otra concepción. Cierto es que hay controversia, sobre todo en relación a los derechos. De las personas en general, de las mujeres en particular y sobre quién debe tutelarlos permitiendo, o no, su ejercicio.

En cuanto a la denominación, no es un eufemismo. La Ley de reproducción humana asistida de 2006 la llama gestación por sustitución. Ese, o gestación subrogada, es el nombre que recibe por parte de sociedades científicas o legislaciones internacionales. Que se prefiera usar otra calificación, vejatoria para los niños nacidos por esta técnica reproductiva, entra dentro del campo de la libertad de expresión, pero no se nos acuse de eufemismo cuando usamos el nombre que la ley española le daba ya en 1988.

Habla la profesora de “los defensores del alquiler de úteros”. Desde las Asociaciones se defiende una técnica médica, que no alquiler, de la que existen varias guías de buena praxis. Porque “no todo vale”. En esas guías es posible encontrar características para aceptar o rechazar tanto a padres de intención como a mujeres, que no úteros, que desean gestar para otros. Una lectura muy recomendable. Dicho esto, aplicar el término alquiler, como lo hace, en una causa global, supone falta de respeto a las familias, a los niños y a las mujeres que han donado su capacidad gestacional. Juzgarlas llamándolas vendidas o alquiladas (¡vasijas!) no parece una forma ética de defender la dignidad femenina.
Nos oponemos a todo tipo de explotación del ser humano. La mujer (y el hombre) nunca puede ser alquilada, ni vendida, ni troceada. Usted, señora Miyares, ha generalizado, en un proceso totalitarista y, sin parar en miramiento alguno, ataca a familias y personas de las que nada sabe, a las que no conoce, a las que ni siquiera se ha planteado conocer antes de liberar su andanada verbal.
Ni lo hemos defendido ni lo defendemos. No.


Considera que “De ahí que sea más fructífero para dirimir y debatir sobre la "gestación subrogada" evaluar sus consecuencias éticas y jurídicas que no abordarla desde el limitado marco de la experiencia individual, las vivencias o los deseos”. Y… para que el debate sea fructífero, ¿prohibimos la técnica? Curiosa forma de “fructificar”. Son las experiencias y vivencias personales las que modulan el futuro. Las personas que sueñan modifican el entorno, permitiendo su crecimiento y desarrollo. Qué habría sido del mundo sin la experiencia individual, las vivencias o los deseos de Florence Nightingale, Hipatia de Alejandría, Clara Campoamor, Olympe de Gouges, Carla Antonelli,… Sin los millones de mujeres anónimas que, día tras día, se levantan y encaran la vida defendiendo sus derechos desde su limitado marco y es su experiencia individual, las vivencias o los deseos que las animan lo que hace que la igualdad sea algo por lo que vale la pena respirar.

“¿Puede ser objeto de contrato el útero de la mujer y la criatura que nace? Creemos que no, porque no es posible evitar la mercantilización…”
¿Por qué no es posible evitar la mercantilización? Se realiza esa afirmación sin aportar más datos objetivos que asegurar “No es posible sostener que haya un tipo de contrato del alquiler de úteros "altruista" porque si así fuera no habría agencias de intermediación lucrándose, abogados de despachos especializados beneficiándose, etc....”. En adopción internacional hay psicólogos, asistentes sociales, abogados especializados, agencias, jueces, etc., que tienen la mala costumbre de cobrar por sus servicios (el vicio de querer comer, que no tiene cura). De aplicar su razonamiento, habría que concluir que no es posible el contrato de adopción altruista. ¿La adopción es un mercadeo y supone compraventa de niños? o ¿Le parece mal que los profesionales que trabajan en reproducción perciban un salario?
Que su convencimiento sea que la mujer carece de inteligencia y generosidad suficientes para donar capacidades reproductivas es, simplemente, su consideración personal, no dogma de fe.


“¿Puede la "generosidad" de la gestante altruista poner en riesgo los derechos reproductivos del conjunto de las mujeres a través de los cuales se reconoce la filiación y custodia legal de los hijos/as que nacen de la mujer que gesta? Evidentemente no”
¿Poner en riesgo? ¿Legislando adecuadamente? El sexo permanece inmutable, desde hace siglos, en demasiadas regiones del globo y cualquier orientación “mutada” se castiga con cárcel o muerte. No hace mucho las calles se llenaban de una marea de gente reclamando que no mutase el matrimonio y continuase, como siempre, realizándose entre hombre y mujer.
Ahora toca el turno de la inmutabilidad a la filiación materna. Hemos modificado el concepto de padre, de matrimonio, de familia. La comunidad ha progresado, pero hay quien pervive en la Roma del "mater semper certa est". Parece que se tuviese miedo a dañar algún baluarte del imperio, a poner en riesgo la tradición judeo-romano-cristiana. La rueda del tiempo ha girado, inadvertida para quienes siguen creyendo que "no hay nada más espeso que la sangre" o que "gestar hace una madre", olvidando a los recién nacidos arrojados a contenedores de basura por "su madre".

En España se reconoce la filiación intencional. Se han cambiado leyes y realizado revisiones, jurídicas y éticas, porque la sociedad ya no es la misma. Esas consecuencias éticas y jurídicas a las que alude ya se han vivenciado en otros temas. Desde la revolución sexual la vida ha evolucionado y madre no tiene, necesariamente, que ser la que pare, como no tiene que ser la que ovula, como no tiene que ser la que no desea el embarazo. Mal sistema jurídico es aquel que no incorpora los cambios sociales y permanece inmóvil, olvidado de las personas, dormido en tiempos y laureles pasados.

“Y esta cuestión nos lleva a la siguiente ¿Por qué si una madre natural no puede dar su asentimiento para que lo adopte un particular se permite, sin embargo, cuando se contrata un útero?” Perdone pero, en medicina reproductiva, la filiación se establece de modo previo a cualquier técnica. Así se contempla en la ley española, aprobada por un Gobierno con él que usted trabajó. Lo contrario supondría vulnerar el interés superior del menor. En reproducción asistida no es aceptable que un niño nazca y no se tenga claro quiénes son sus padres. Aquí no hay adopción. Uno es madre/padre de sus hijos, aún sin lazo biológico. Repito, en España se reconoce la filiación intencional y no se adopta a los hijos propios.

“¿Por qué es más legítimo el deseo de ser padre biológico que el deseo sobrevenido de quedarse para sí el hijo que una mujer ha gestado y alumbrado?”. De nuevo no parece ser la experiencia, si no la ideología, la matriz de sus palabras. El mundo (las personas) ya ha redefinido los vínculos genealógicos. Ignoro quién de nosotros es el progenitor biológico de MI hijo. Me da igual, exactamente igual. A fuer de ser pesado, hablamos de filiación intencional. La biología es secundaria.
En cuanto al deseo sobrevenido de quedarse el “hijo”… ¿Cuántas mujeres que decidiesen ser madres solas, por ejemplo, aceptarían el deseo sobrevenido del donante de semen de quedarse con el hijo nacido tras su donación? ¿el deseo de tomarse un tiempo de reflexión para ver si ejerce derechos sobre el niño? ¿el deseo de pensar a nombre de qué madre y qué padre se inscribe al menor en el registro civil?

Prosigue su exposición con una referencia habitual: el arrepentimiento. “las madres gestantes arrepentidas y firmantes de la campaña internacional "Parar la subrogación Ya" a las que nadie da respuesta y por lo que parece carecen de derecho alguno”. Que se sepa, y creo es opinión muy consensuada, no hay decisión humana de la que no existan arrepentidos. Desde el matrimonio al sacerdocio, desde la profesión a la confesión religiosa, desde la corrupción política a la compra del coche. En todas las actividades humanas se da la rectificación. Pero, inferir de esos casos, que hay que prohibir la materia causante del arrepentimiento, es ir más allá de cualquier lógica o raciocinio medianamente serio. ¿Prohibimos el matrimonio por los que se divorcian? ¿O el divorcio, por los que vuelven a casarse…?
La autonomía femenina (al igual que la masculina) no puede ser activada/desactivada según convenga a nuestros intereses. Y sí, sí, incluye el derecho a equivocarse. Porque es humano hacerlo. Lo que no supone que los errores personales deban transformarse en errores sociales o legales.


Nadie, en su sano juicio, plantearía la prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo por el hecho de que existan, todos los días, mujeres que se arrepienten de haber abortado. ¿O ahora resulta que para el aborto el arrepentimiento no tiene valor, pero en la gestación subrogada es viga maestra y tótem sacro? Si se quieren páginas Web y recogidas de firmas basta con escribir “aborto y arrepentimiento” en nuestro buscador preferido. Se hallará material más que suficiente para proclamar a los cuatro vientos que hay que ilegalizar la interrupción voluntaria del embarazo. ¿Sí?
No, claro que no.

“garantizando los derechos de todas y no sólo de aquellas que pueden hacer uso de su libertad individual, pero que nunca se preguntan por las consecuencias para el resto de las mujeres. Ganar libertad también significa utilizar bien esa libertad”. Son incontables las mujeres que han escuchado que podían provocar daño a su entorno, a su círculo, a sus pares. Desde los pantalones de George Sand al autobús de Rosa Parks, esas palabras se han proferido para tratar de proteger a la sociedad del perjuicio que algunas visionarias podían hacer.
Permita que le cuente una anécdota. No hace tanto tiempo que, en España, ser médico era una profesión netamente masculina. Las mujeres que accedían a las facultades de medicina, antes de los años 80, tenían que vencer no pocos obstáculos, incluidos familiares, sociales y religiosos. Sus ganas y su lucha eran innegables. El día previo al estudio anatómico del aparato reproductor masculino, el profesor informó a las “señoritas estudiantes” que no hacía falta que acudiesen a dicha clase, pues tal conocimiento no era de su interés. Pese a ese dato, asistieron dos chicas. A la mañana siguiente, el resto de sus compañeras les reprochó su asistencia y una en concreto les echó en cara el daño que hacían a todas, las actuales y las por venir, al dar imagen de estudiar más por vicio que por vocación. Y es que las hay que nunca se preguntan por las consecuencias para el resto de las mujeres.

Negarle a la mujer la capacidad de decidir, de modo consciente y razonable, sobre su propia vida es otra forma de patriarcado, el matriarcal. Ganar libertad también significa utilizar bien esa libertad.
Si nos dejan

Desde el manifiesto de las vasijas se pretende demonizar, perseguir y llegar a impedir la gestación por sustitución. Las familias creadas a su través buscamos un espacio donde, quien quiera, pueda colaborar con otros para ayudarles en la construcción de su proyecto familiar. La ley sobre el matrimonio no obliga a casarse a nadie ni con nadie, permite que cada cual realice su vida de pareja como desee. La ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo no obliga a abortar, respeta la decisión que sobre un embarazo pueda tomar la mujer. La ley sobre gestación por sustitución no obligará a nadie a donar o aceptar la capacidad de gestar, permitirá que la intencionalidad en la reproducción se reconozca como derecho de todas las partes. El debate debe construir esa regulación, no ser la tumba para las mujeres y las familias que deseen recorrer juntas un camino propio.

Pedro Fuentes Castro

domingo, 5 de julio de 2015

Las Damas Victorianas



Rara vez los fenómenos, naturales o sociológicos, suceden de modo aislado. Por ello, nada tiene de extraño que en la Francia de “la liberté” prospere “La Manif pour tous” y se persiga a los padres homosexuales (por el bien de los menores, ¡cómo no!); que en Dinamarca la derecha mas demagógica se haya hecho con el poder, aupada por un partido antiinmigración (por el bien de los daneses, ¡claro que sí!); que en Marruecos, en la playa de Agadir, un grupo de personas insulten y obliguen a vestirse a una mujer, en bikini, al estar en Ramadán (por el bien de las almas, ¡faltaría mas!) y que en España un grupo de “liberadoras” haya edificado un manifiesto para proscribir la Gestación por Sustitución (por el bien de las mujeres, ¡ora pro nobis!).


Los colectivos afectados siempre son los mismos: mujeres, homosexuales, emigrantes, niños… Todo por un interés superior, que solo los organizadores de vidas ajenas están llamados a discernir. Es conocido que el común de los mortales poseemos una inteligencia limitada. Causa suficiente para que no apreciemos, como se debe, los desvelos que este grupo de damas victorianas, volcadas en iluminarnos y mostrar el manejo adecuado de la autonomía de los demás.
Decirle a la mujer lo que puede o no hacer ha sido una constante de los siglos. De la tutela total, se ha pasado a polarizar las controversias en el útero. La capacidad para disponer qué hace con su útero ha caldeado debates y dividido sociedades. Nada nuevo hay en que un grupo de poder, receloso de perder su hegemonía, lance soflamas contra la capacidad de decisión femenina. Por contra, si resulta llamativo el trastorno conceptual y la velocidad de vértigo con que ahora se mutan los criterios. Actitud esquizoide que considera pecado la decisión de gestar, como ayuda a otrxs, y derecho la decisión de abortar, por las razones que sean. El mismo órgano, en la misma mujer y con la misma función, genera una u otra valoración. La foto fija resultante es nítida: “cállate, tonta, que ya te digo yo lo que  tienes que hacer”.
Un recorte de libertades que se ha pretendido encubrir con el traje de la opresión femenina. Pero, dado que las tesis son bastante cuestionables, se ha acabado recurriendo a lo fácil: el insulto. A ellas y ellos. Para defender a la mujer empiezan por llamarla “vasija”; cabe deducir que ellos, nuestros hijos, son unos “hijos de vasija”. Jamás, a ninguna o ninguno de los que hemos sido padres/madres a través de gestación subrogada se nos habría pasado por la cabeza llamar, mucho menos considerar, “vasija” a la mujer que ha ayudado a que naciese nuestro hijo. Jamás. En cambio estas damas no han dejado títere con cabeza a la hora de insultar, humillar y vejar. Que, para eso, ellas son instruidas, leídas y han visto videos con relatos escalofriantes, sentadas en su sofá chester, mientras toman alguna infusión acompañada de finas pastas de té.
Las élites siempre han temido perder privilegios. La progre burguesía intelectual no es una excepción y, con tal de mantener sus cuotas de dominio político y social, es capaz de conculcar cualquier principio, incluido el de autonomía femenina. Se clama  por el derecho a decidir de la mujer… siempre y cuándo sea sobre lo que quieren que decida y como quieren que decida.

¿Qué sería del mundo sin estas próceres de la ética y del más rancio academicismo? Ellas han venido a esclarecer la negra noche y a decirnos (a decirles) qué es una mujer y cómo debe portarse y comportarse, que ya está bien de decisiones equivocadas. Ellas, solo ellas, saben qué es lo adecuado, lo justo, lo cabal.
Paladines de sí mismas, generalizan sin pudor alguno, sin molestarse en aprender algo sobre otras visiones, otras voces. “Información no es conocimiento”, observaba Einstein, en una lección de vida que se les ajusta como un guante. La mujer, señoras, mantiene su derecho a decidir durante el embarazo. Así tiene que ser y, en caso contrario, no se trata de gestación por sustitución y/o no se ha regulado bien. ¿De dónde han sacado eso de de que “La maternidad por sustitución niega a las mujeres gestantes el derecho a decidir durante el proceso de embarazo….”? Es una pura y simple mentira. Lo que resulta terrible viniendo de quien se supone representa la esencia de la ética. En realidad no es así, ¿verdad? Ustedes representan la esencia de su ética o, siendo precisos, la esencia de su moralina, con la que pretenden erigirse en el nuevo faro de occidente, en el renacer de “una unidad de destino en lo universal”.

Sorprende leer que la técnica “se inscribe en el tipo de prácticas que implican el control sexual de las mujeres”. Perdonen, pero creo que andan un poco atrasadas de noticias. Tampoco deberían creer todo lo que digan las ministras de sanidad. No hace falta conocer varón, en sentido más o menos bíblico, para reproducirse. El sexo y la reproducción se disociaron hace décadas. En concreto en los años 60, con el advenimiento de la píldora anticonceptiva. Es más, las técnicas reproductivas nos han permitido divorciar sexo, orientación sexual y reproducción. Hoy los tres son por completo independientes. No dudo que posean muchos títulos y másteres pero, con estos mimbres, mas parecen filósofas de la mirinda que otra cosa, dicho sea desde el mayor de los respetos.
Opinan que la gestación por sustitución no es una técnica de reproducción asistida. Entiendo que hacen esta afirmación por sus amplios conocimientos en medicina reproductiva y por considerar erradas las definiciones de las sociedades médicas, nacionales e internacionales. Ustedes saben qué es reproducción asistida, porque ¡qué van a saber los especialistas en reproducción sobre las técnicas de reproducción! Estos profesionales… ay, ay!… tanto estudiar, tantos cursos, tantas investigaciones… para nada. Por suerte, un colectivo de sabias define, al fin, lo que es o no asistencia médica a la reproducción. Señoras, ¿no les estará pasando como al borracho que, conduciendo su coche en dirección contraria, por una carretera muy concurrida, exclamó: ¡están todos locos!!?

Su afán de denigrar (de vetar) les lleva a sentenciar “Porque cuando la maternidad subrogada “altruista” se legaliza se incrementa también la comercial”. A nadie, con dos dedos de frente, se le ocurriría emitir un manifiesto semejante afirmando que regular el trasplante de órganos incrementa el tráfico de riñones. Además, ¿impedimos el trasplante porque haya gente que trafica? ¿En qué cabeza cabe semejante argumentación? Más cuando las prohibiciones, en otros temas, ya han dado sobradas muestras de su inutilidad. La oposición, hasta hace poco casi mundial, a la interrupción voluntaria del embarazo ha tenido (tiene) consecuencias bien conocidas: muerte, sangre, dolor y personas lucrándose en el magma de la ilegalidad.  Eso es lo que ustedes están defendiendo con su palabra. Moral victoriana que reprime cuando el camino es otro. Lo que protege y empodera a la mujer son los marcos regulatorios sólidos, no las prohibiciones chusqueras. Ustedes ¿de parte de quién están? Porque a las mujeres les coartan la capacidad de decidir y a los explotadores se lo sirven en bandeja.
Si se revisa el VI Congreso Internacional Provida Ecuador 2013, se encuentra que el master en Salud Pública, señor E. Koch, puntualizó que con la legalización del aborto “…se aprecia un aumento en el número de abortos”. ¿Les suena? Sí, es el mismo razonamiento. Podemos jugar a permutar, en la proclama, gestación subrogada por aborto. Será patente cuál ha sido la fuente inspiradora y el modelo emulado por las victorianas. El paralelismo de argumentos, entre las firmantes del manifiesto y sectores ultraconservadores opuestos al aborto libre, debería hacer reflexionar, a muchas y muchos, sobre el espíritu que las damas quieren imponer.

La mujer no se ha librado de las garras del patriarcado cuando ya el matriarcado clava sus colmillos, sedientos de poder, marcándole el camino a seguir. Pretenden devolvernos a otra época, una en que las mujeres eran, simplemente, seres uterinos. El útero es sagrado y ustedes las sacerdotisas vestales encargadas de la buena Liturgia del Culto Uterino y la Disciplina de sus Sacramentos. Por descontado, para un mejor empoderamiento femenino. ¡Aleluya!
Señoras, que discrepen y defiendan su ideología es completamente legitimo. Que pretendan amordazarnos, desaparecernos, no.


Pedro Zerolo dijo que "En su modelo de sociedad no quepo yo, en el mío si cabe usted". ¡Cuanto podrían  haber aprendido de él si hubiesen tenido oídos para escuchar y ojos para mirar!

martes, 9 de junio de 2015

El Orgullo de SNH en el Orgullo 2015


Es complicado mantener la concentración en el trabajo cuando el teléfono te notifica constantemente las actualizaciones en tus redes sociales. Suelo tener esas notificaciones en silencio durante las horas de oficina, pero estos días requieren que todas y cada una de las familias de SNH estemos atentos y seamos más activos que nunca. Nos va mucho en ello. [...]

Desde hace una semana mi marido y mis dos hijas  -por supuesto, nacidas por gestación subrogada- están en el pueblo. El primer curso escolar de Gadea y Olivia está a punto de terminar,  y un paréntesis de una semana para ganar experiencia de vida resultará mucho más provechoso.

Cada noche, espero con ansia la llamada nocturna de mi marido contándome qué tal han ido las cosas por Araúzo. El único momento del día en que podemos hablar pausadamente sin que el ritmo del día y las tareas acumuladas nos interrumpan.  Yo pregunto siempre lo mismo. Quiero saber todo lo que ha ocurrido en el día, qué han hecho, dónde han ido, a quién han visto,  a qué han jugado.

Imagino una de esas escenas de juegos de ese periodo de felicidad pre-vacacional.

 - ¿Qué haces Gadea? -pregunta Olivia al ver que Gadea tiene una pelota debajo de su vestido a la altura de la barriga.
 - Soy Norma  -responde Gadea.


Me fascina lo hermoso de la naturalidad con la que mis hijas se refieren a la mujer que las gestó, resultado de las explicaciones (hasta ahora simples y adaptadas a su edad) acerca de su origen. Explicaciones, que muchas veces llegaron sin que ellas preguntaran. Su origen y su historia son suyos, nosotros simplemente el instrumento que les llevará a conocerlo. Igual que el resto de cuidados físicos y psíquicos que ellas necesitan, hemos asumido con especial dedicación e interés esta tarea. Contarles como vinieron al mundo, es contarles la historia de una victoria, la nuestra personal: la de sus padres.

Pienso en Norma, una mujer luchadora que crio a su hijo sola, mientras estudiaba la primera de sus dos carreras universitarias para posteriormente abrirse paso en la vida. !Sola!, me repito a mí mismo. Esta formadora de profesores se cruzó en nuestras vidas y las marcó para siempre; nos dio lo que más deseábamos, lo que más queremos en este mundo, nuestra preciosa familia. ¿Se puede ser más generoso? ¿Se puede ser más feminista? Rotundamente ¡NO!.

Un sonido corto y seco del móvil me lleva de vuelta a la lucha y aleja todos estos pensamientos de mi mente. Muchas mujeres y muchos hombres se están dejando la piel -recurriendo a todos los contactos políticos que puedan tener y batallando en las redes sociales- para evitar que prospere una enmienda que ha surgido desde la Secretaria de Igualdad del Partido Socialista y que llevará a la Comisión de Justicia del Congreso.  Si esta enmienda finalmente se aprueba, todo organismo físico o digital que promueva la gestación subrogada podrá ser multado y silenciado. Esto incluye clausura de locales y cierre de páginas web. ¿Me multarán por hablar de mi familia? ¿me multarán por ayudar a otros a formar las suyas? ¿cómo alguien puede pretender clausurar o cerrar familias?

!Quieren ilegalizarnos! ¡Quieren invisibilizarnos por la fuerza! Estas personas con fines tan oscuros propios de épocas pasadas no nos conocen, jamás se han encontrado con una familia como la mía. Si eso hubiera ocurrido, la enmienda nunca hubiera sido redactada. Un baño de realidad es la mejor cura para la ignorancia y el irracional rechazo que ésta genera. 

Ahora más que nunca tengo ganas de que me vean la cara, que vean la cara de muchas de las personas (padres, madres, hijas e hijos…) que han intentado silenciar, ocultar y maltratar. Quiero gritarles con furia, con una fuerza de igual magnitud y dirección pero de sentido contrario, a la  ejercida sobre nosotros. Se acerca la manifestación estatal del Orgullo LGTB, y es una buena ocasión para pavonearnos delante de ellos (porque seguro que nos estarán observando) para pasear nuestro orgullo de familia. Esto me recuerda que tengo que terminar y enviar a los foros de SNH la presentación, contando con detalle cómo materializar nuestra presencia en el "Orgullo 2015". Para esto mismo, para materializarnos de nuevo el 4 de Julio en Madrid en esa manifestación multitudinaria -como lleva ocurriendo un par de años -, necesitaremos a las familias de SNH a las que no puedo más que agradecer infinitamente que siempre estén ahí. !Infinitas gracias!

Javi Herraiz

Javier Herraiz es el Secretario de la Asociación “Son Nuestros Hijos”
Gracias Javi por tu inmenso trabajo